lunes, 21 de julio de 2008

Un sabio llegó a la ciudad de Akbar, pero la gente no le dió mucha importancia. El sabio sólo consiguió reunir a unos pocos jóvenes, mientras el resto de los habitantes se reía de su trabajo. Paseaba con su pequeño grupo de discípulos por la calle mayor, cuando un grupo de hombres y mujeres empezó a insultarlo. En lugar de fingir que no se daba cuenta, el sabio fue hacia ellos y los bendijo.

Al irse de allí, uno de sus discípulos comentó: "Te dicen cosas horribles y les respondes con bellas palabras". El sabio respondió: "Cada uno de nosotros sólo puede ofrecer lo que tiene".

1 comentario:

Tony dijo...

Me gusta este ... Si todos estamos de seguido este sabio lo que un maravilloso día en que cada uno tiene.