
Todos tenemos un sitio oculto
en algún lugar muy dentro de nosotros mismos.
Un lugar donde recluirse
para meditar, para pensar,
para estar solo, para ser unos mismo.
Este sitio único, en el que nos enfrentamos
con nuestros sentimientos más profundos,
se convierte en el lugar donde se depositan
todas nuestras esperanzas, todos nuestros deseos,
todos nuestros sueños, e incluso nuestros temores inconfesados.
Contiene la verdadera esencia de lo que somos
y lo que queremos ser.
Pero de vez en cuando, en forma deliberada o casualmente,
alguien descubre el camino que conduce
hacia ese sitio que creíamos que nos pertenecía
en exclusividad.
Y permitimos que esa persona vea, sienta, comparta
todas las razones, todas las inseguridades
y todas las emociones
que allí hemos acumulado.
Esa persona añade una nueva perspectiva
a nuestro recóndito
para después ubicarse en silencio
en su propio rincón
de nuestro refugio tan especial,
en el que una parte de ella
quedará ya para siempre.
Y lo llamamos nuestro AMIGO.
Carol Elaine Faivre-Scott
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